Hoy quiero escribir sobre algo distinto y personal.
Sobre ese esfuerzo que tú y yo hacemos cada día para abrirnos paso en la vida y comenzar una iniciativa.
Porque sí, es complejo abrirse paso. A veces sigues adelante, trabajas sin descanso, hasta que llega un momento en que lo que haces deja de tener sentido. Te pasa con tus proyectos, con tu trabajo o con tus metas personales.
Y te preguntas si realmente vale la pena seguir...
Hace unos días encontré una lectura de Ben Horowitz que me resonó profundamente.
Su título en inglés me gusta aún más: “The Hard Thing About Hard Things” —El duro camino hacia el éxito.
Reconforta saber que hay personas que también han pasado por dilemas similares, que han enfrentado la incertidumbre y, a pesar de todo, han seguido adelante y han logrado conseguir lo que se habían propuesto. Te das cuenta de que no estás solo, y eso te da esperanza: la esperanza de que, aunque cueste, también podrás lograrlo.
Quizás tú también has tenido ese momento.
Cuando descubriste una idea o proyecto que te hizo vibrar. Esa chispa que te llenó de energía y propósito.
Y aun así, después de tanto esfuerzo, te visitan las dudas: si podrás lograrlo, si vale la pena continuar, o si tal vez deberías abandonarlo.
Si estás en ese punto, quiero invitarte a seguir luchando.
Date la oportunidad de leer este fragmento de Horowitz, que él llama “La Lucha”. Todos los créditos para Ben Horowitz.
La lucha
(Ben Horowitz)
Cada emprendedor crea su empresa con una visión clara hacia el éxito. Va a instaurar un ambiente increíble y a contratar a las personas más inteligentes para que le acompañen. Juntos van a construir un buen producto que encante a los clientes y que haga que el mundo sea un poco mejor. Va a ser absolutamente impresionante.
Entonces, después de trabajar día y noche para hacer realidad su visión, se despierta para darse cuenta de que las cosas no salen según lo planeado. Tu compañía no se desarrolla como en la charla de Jack Dorsey a la que asististe. Tu producto tiene problemas que van a ser muy difíciles de solucionar. El mercado no es lo que suponías que era. Tus empleados están perdiendo confianza y algunos de ellos han dejado la empresa. Algunos de los que dejaron la empresa eran bastante inteligentes y los restantes se han quedado preguntándose si tiene sentido quedarse. Se está agotando el dinero en efectivo y el inversor de capital riesgo te dice que será difícil levantar dinero dada la inminente catástrofe económica europea. Pierdes una batalla competitiva. Pierdes un cliente fiel. Pierdes a un gran empleado. Las paredes se empiezan a cerrar. ¿Dónde fallaste? ¿Por qué tu empresa no funciona según lo previsto? ¿Eres lo suficientemente bueno para hacer esto? A medida que tus sueños se convierten en pesadillas, te encuentras en la lucha.
Sobre la lucha
“La vida es una lucha” — Karl Marx
La lucha es cuando uno se pregunta, en primer lugar, por qué creó la empresa.
La lucha es cuando la gente te pregunta por qué no lo dejas y no sabes la respuesta.
La lucha es cuando tus empleados piensan que estás mintiendo y tú piensas que puede que tengan razón.
La lucha es cuando la comida pierde su sabor.
La lucha es cuando crees que no deberías ser el CEO de tu empresa.
La lucha es cuando sabes que todo depende de ti y sabes que no puedes ser reemplazado.
La lucha es cuando todo el mundo piensa que eres un idiota, pero nadie va a despedirte.
La lucha es cuando la duda sobre ti mismo se convierte en autoodio.
La lucha es cuando estás teniendo una conversación con alguien y no se oye ni una palabra de lo que está diciendo, porque todo lo que se oye es la lucha.
La lucha es cuando quieres que pare el dolor. La lucha es la infelicidad.
La lucha es cuando te vas de vacaciones para sentirte mejor y te sientes peor.
La lucha es cuando estás rodeado de gente y estás solo.
La lucha no tiene piedad. La lucha es la tierra de las promesas rotas y sueños aplastados.
La lucha es un sudor frío. La lucha es donde tus entrañas hierven tanto que sientes como si fueras a escupir sangre.
La lucha no es el fracaso, pero causa fracaso. Especialmente si eres débil. Siempre si eres débil.
La mayoría de las personas no son lo suficientemente fuertes.
Cada gran emprendedor, de Steve Jobs a Mark Zuckerberg, pasaron por la lucha y lucharon, así que no estás solo. Pero eso no quiere decir que tú lo consigas. Puede que no lo consigas. Es por eso que existe la lucha. La lucha es de donde viene la grandeza.
Algunas cosas que pueden o no pueden ayudar
No hay una respuesta a la lucha, pero aquí tenéis algunas cosas que me ayudaron:
- No lo pongas todo sobre tus hombros. Es fácil pensar que las cosas que te inquietan preocuparán más a tu gente. Es falso. La realidad es que es todo lo contrario. Nadie se toma las pérdidas de forma más comprometida que la persona más responsable. Nadie siente más que tú. Serás incapaz de compartir cada carga, pero comparte cada carga que puedas. Implica al máximo número de cerebros en los problemas, incluso si los problemas representan amenazas existenciales.
- No se trata de jugar a las damas; esto es jugar al maldito ajedrez. Las empresas de tecnología tienden a ser extremadamente complejas. Cuando la tecnología subyacente se mueve, la competencia se mueve, se mueve el mercado, las personas se mueven. Como resultado, siempre hay un movimiento.
- Apuesta a largo plazo y puede que tengas suerte. En el juego de la tecnología, el mañana no se parece en nada al hoy. Si sobrevives el tiempo suficiente para ver el mañana, puedes lograr la respuesta que hoy te parecía tan imposible.
- No te lo tomes como algo personal. La situación en la que te encuentras es probable que sea por tu culpa. Tú contrataste a la gente. Tú has tomado las decisiones. Todos cometen errores. Evaluarte a ti mismo y ponerte una mala nota no ayuda.
- Recuerda que esto es lo que separa a los adultos de los niños. Si quieres ser grande, este es el reto.
El fin
Cuando estás en la lucha, nada es fácil y nada parece estar bien. Has caído en el abismo y te parece que nunca podrás salir. En mi propio caso, pero por alguna suerte y ayuda inesperada, yo podría haber estado perdido.
Así que, para todos los que estáis en ello, podéis encontrar la fuerza y podéis encontrar la paz.
Referencia
Horowitz, Ben. Emprender y liderar una startup: El duro camino hasta el éxito. The Hard Thing About Hard Things (Spanish Edition), pp. 81-82. Libros de Cabecera. Kindle Edition.
